Un taxista, actor por un día

 

Otra de las historias protagonizada por taxistas, y esta vez, la palabra "protagonizada" cobra una mayor relevancia, es la que le sucedió a J.R.T. una fría mañana de otoño de hace ya más de treinta años.

Eran los años 80 y una vez me pararon sobre las 06:30 h. de la mañana. Era un grupo de unos diez o doce personas. Parecían recién despiertos, recién duchados y, a esas horas, eso era empezar con buen pie. Inmediatamente pararon a otro taxi que venía detrás de mí. Se subieron cuatro a mi taxi, otros cuatro en el de atrás, mientras los otros esperaron que pasara otro taxi.

El que se sentó a mi lado me dijo que los llevara a Sacedón, que eran técnicos en el rodaje de una película  -eran los eléctricos, los que se hacen cargo de las luces- y que el microbús que los tenía que recoger no aparecía y ellos tenían que estar a su hora en el rodaje.

Casi todos se durmieron durante el trayecto que, a esa hora, estaba bastante descongestionado.

Pau -Newman y Robert Redford

Nunca había estado en un rodaje y me impresionó el despliegue de medios que allí había. Fuimos al jefe de producción para que nos pagara, y nos pagó sin ningún problema, previa aportación del recibo correspondiente. Mis dos compañeros se marcharon enseguida, pero yo me retrasé un poco para curiosear y a ver si me encontraba con algún actor famoso.

De repente, se acercó el jefe de producción y me preguntó si quería salir en la película, que necesitaban una persona de mi edad y aspecto para “don Julián”. Yo me sentí gratificado y, al preguntar cuánto me darían, acepté inmediatamente. Era más de lo que iba a ganar en dos días de trabajo en el taxi.

Como tenían un camión para catering, desayuné varias veces porque tuve que esperar tres horas para “mi actuación”. En la mesa había un guion abierto, por casualidad, por la página donde yo tendría que actuar. Y allí estaba el nombre de “don Julián” que decía una frase: “Si toda la familia tiene que viajar, yo pagaré los billetes”.

Yo, ya metido en mi personaje, me aprendí la frase de memoria e, incluso busqué alguna entonación como haría Paul Newman o Robert Redford, mis actores favoritos.
Cuando me llamaron, yo estaba ya muy motivado y pensaba que quizás ese fuera mi debut en el séptimo arte y, quién sabe, si el comienzo de una carrera meteórica que me llevase hasta Hollywood con estrella incluida en el bulevar de la fama.

Estrella de la fama en el bulevar de la fama

Otra persona, que luego supe que era el ayudante de dirección, me vino a buscar y me puso detrás de tres personas que estaban sentadas en un banco debajo de un árbol frondoso. Me colocó detrás del actor de más edad mientras daba órdenes al resto.

En un momento le dije: -Y yo cuando digo mi frase.

Todos me miraron y, después de unos segundos de silencio, se partieron de risa. Contando las personas que había detrás de la cámara eran como unas veinte riéndose de mí.

-Pero, ¿quién te crees que eres?

No, es que yo había visto que don Julián decía esa frase y como me dijeron que iba a ser don Julián, pensé…

El jefe de producción dio un paso adelante y me dijo, partiéndose de risa. Te dije que ibas a estar en la escena de don Julián, no que fueras a interpretar a don Julián….

Como podréis comprender me puse todo rojo y comprendí que simplemente tenía que estar allí, haciendo bulto, detrás del actor que sí realmente interpretaba a don Julián y que dijo la famosa frase: Si toda la familia tiene que viajar, yo pagaré los billetes

A mí me pareció que mi entonación era malísima comparada a la que acababa de oír y ahí acabaron mis sueños de debutar en el cine. Volví a Madrid centrándome mas en lo que había ganado que en mi experiencia cinematográfica.

Por cierto, en el montaje final de la película, esa escena fue suprimida.